Muchas veces al día, nos preguntan estas bien? Cómo estás? Como forma de saludo a veces, a lo que siempre respondemos casi automáticamente Hola, bien… muy bien…

Pero hoy me pregunto, cuantas veces estuvimos mal y ni siquiera nos dimos cuenta.

Cuantas veces nos sobrepasa una situación, una emoción, y seguimos “para adelamte” con una media sonrisa dibujada en nuestro rostro.

Alguna vez nos detenemos, esquivando las prosas del día a día a pensar cómo estamos?

Pocas veces…

Y este ni siquiera pensarlo se vuelve hábito, y entonces nuestro cuerpo muchas veces grita con dolores y cansancios lo que nuestra boca se niega a pronunciar, que no estamos bien.

Y parte de crecer y de dirigirnos hacia nuestro mejor lugar tiene que ver con esa primer pregunta que muchas de nosotras no se hace.

No podemos cambiar, ni sanar lo que no es consciente.

Esa es mi propuesta de hoy. Tomate 2 minutos frente al espejo. MÍRATE a los ojos y hazte en voz alta la pregunta. Y contéstala con la verdad. Tú verdad.

Y si la respuesta es NO. Pues no pasa nada, piensa en algo que puede en este momento hacerte sentir mejor, y luego piensa en que otra cosa deberías empezar a mi er para sentirte aún mejor.

Sin preguntas no hay respuestas.

Ámate fuerte, perdónate, libérate.

Te deseo un excelente camino.

Nos encontramos a cada momento GranDIOSA.